El pronóstico oficial, presentado la semana pasada por el primer ministro chino a los tres mil delegados del Congreso Nacional del Pueblo, es que el PIB del país crecerá este año en un 8% y la inflación será de sólo 3%. Hay, sin embargo, otro tipo de pronóstico, extraoficial y menos ortodoxo.
El 14 de febrero comenzó el año del tigre, según el calendario lunar chino, en base al cual se hacen predicciones que influyen en las decisiones de cientos de millones de personas, incluyendo inversionistas, funcionarios, militares, atletas y estudiantes.
El calendario contiene un ciclo de doce años designados con el nombre de un animal. El año que concluyó fue el del buey y el próximo, que se iniciará el 2 de febrero del 2011, será el del conejo.
Aunque los años siguen siempre el mismo orden, las predicciones dependen de cómo se combina el animal con otro ciclo de los cinco elementos básicos, que son agua, madera, fuego, metal y tierra. Es bueno si son afines, pero peligroso si no lo son.
El buey es principalmente tierra y el año pasado se combinó con ese elemento, lo que hizo predecir prosperidad para China, como ocurrió realmente.
Este año el tigre, que es mayormente madera y fuego, se combina con el metal. Pero el metal es antagónico a la madera y al fuego, por lo que combatirá con el tigre y hará que éste sea un año de conflicto.
Como el fuego derrite el metal y este elemento implica oro o dinero, puede ser que el crecimiento económico chino se reduzca a medida que el año avance.
Hay ya una confrontación con los EE.UU. por la subvaluación del yuan (moneda china), los subsidios del gobierno chino, las tarifas estadounidenses, la disputa sobre la contaminación, las ventas de armas a Taiwán y la visita del Dalai Lama. Y China enfrenta presiones sociales, desigualdades regionales y una amplia corrupción administrativa.
Veremos cuál pronóstico se cumplirá mejor.
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De Gustavo Volmar