| listindiario.com 02 de marzo del 2010 |
Santo Domingo.- El Malecón de Santo Domingo es, después de la Ciudad Colonial, la más importante zona turística de la capital y la más propicia para el turismo interno, debido a la gran cantidad de hoteles, plazas, parques y establecimientos comerciales dirigidos a familias y a parejas de enamorados.
Sin embargo, todavía persiste el problema de la falta de iluminación en grandes trayectos, lo que estimula a que en las noches los delincuentes se desplacen entre las brumas para atracar a quienes se aventuran a recorrer la vía en penumbras.
Esta falta de iluminación se extiende desde la Plaza Fray Antón de Montesinos, donde el célebre pastor de almas levanta su brazo entre las sombras de una avenida George Washington congestionada por el tránsito de la media tarde y la noche.
Uno de los problemas fundamentales de la falta de energía eléctrica en las áreas verdes es que crea el espacio propicio para la delincuencia, lo que llena de temor a los residentes en la zona, igual que a los visitantes.
En los alrededores del hotel Napolitano es más intensa la situación. Muchos de los vecinos de la Ciudad Colonial o de otros puntos de la capital o la provincia Santo Domingo que desean sentarse con sus familiares o su pareja para disfrutar del cielo libre y del entorno, no pueden hacerlo abiertamente ante la preocupación de que algún delincuente salga de su escondrijo y los agreda para atracarlos.
La oscuridad se hace palpable en el trayecto que va desde la intersección de la Máxima Gómez hasta la Abraham Lincoln, franja comprendida hasta el Hotel Santo Domingo Hispaniola y los alrededores del hospital Infantil Robert Reid Cabral.
En la noche la falta de luz es preocupante y a esto se suma la inexistencia de una real vigilancia policial. Aunque en las áreas comerciales grandes, los negocios pequeños y las plazas se advierte la presencia de algunos agentes, los visitantes no se sienten seguros.
Áreas estratégicas
Según las personas que visitan puntos estratégicos como el parque Eugenio María de Hostos, la Plaza Güibia y la parte que va desde la esquina Correa y Cidrón, frente al Banco Agrícola, sirven de escondrijos a los delincuentes que se mueven en los alrededores de la playa, y esperan la ocasión de la poca luminosidad para hacer de las suyas.
Muchas son las quejas que al respecto se dan a la Policía Nacional, mientras crece la indignación y frustración de los hombres y mujeres que han sido asaltados, porque no perciben una respuesta a la problemática.
SE REQUIERE UNA MAYOR INVERSIÓN EN EL ÁREA
El descuido crece en el Malecón desde el obelisco hasta el trayecto donde la George Washington pierde su nombre y se convierte en la autopista 30 de Mayo.
Allí hay grandes tramos en los que los bancos están deterioridados y muchos de ellos destruidos. Se ha dicho que se requiere de una gran inversión para la remodelación de estas áreas.
Hace algún tiempo el alcalde Roberto Salcedo anunció un proyecto de remozamiento del Malecón a un costo superior a los 300 millones de pesos. Las críticas han arreciado debido a que este proyecto de rehabilitación de la George Washington conllevó la exclusión de pequeños negocios que habían arrabalizado, por décadas, entornos como la Plaza Gu¨ibia, donde si bien se generaba una economía informal de la cual vivían cientos de familias pobres, según los argumentos de las autoridades edilicias, se había constituido en un centro azotado por la delincuencia que trastornaba la imagen integral del Malecón de Santo Domingo.
No se ha cuantificado la cantidad de bancos, aquellos que están en hileras y que han servido para el descanso de la gente, destruidos ya, en la 30 de Mayo hasta el cruce con el 12 de Haina, lo que es apreciado todos los días por los caminantes que aún se atreven a ejercitarse en el lugar.
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