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| Diario Libre 20 de marzo del 2009 |
Ahorro personal e institucional
El ahorro familiar ha venido declinando en los países desarrollados. En 1968 las familias estadounidenses ahorraban cerca de un 8% de sus ingresos disponibles. Al inicio del 2007, ese porcentaje había bajado al 0.4%. Por la incertidumbre existente, subió a cerca del 5% en enero del 2009.
La prosperidad derivada de varias décadas de expansión económica (con algunos episodios de contracción), trajo consigo incrementos en el valor de las viviendas y demás propiedades, así como en el valor de las inversiones en acciones, medido a través de "índices" como el Dow Jones.
Esa "riqueza" acumulada hizo que las familias sintieran menos necesidad de ahorrar para atender necesidades futuras. Al mismo tiempo, abrió las puertas a los bancos para ofrecerles préstamos con la garantía de esas propiedades y acciones, cada vez más valiosas.
El ahorro familiar fue siendo reemplazado por el ahorro "institucional". Planes de pensiones, cooperativas, fundaciones, universidades, aseguradoras, organizaciones caritativas, iglesias y varios otros tipos de instituciones, constituyeron patrimonios crecientes que suplieron recursos a los bancos y al mercado de bonos y acciones.
El ahorro familiar se orienta más a cubrir necesidades futuras o a reunir recursos para gastos o inversiones programadas. Las personas y familias reaccionan más lentamente a los cambios en la tasa de interés y a las variaciones en el riesgo de cada tipo de instrumento financiero.
Las instituciones, en cambio, suelen reaccionar con mayor celeridad a las modificaciones en el entorno financiero, moviendo fondos de una entidad a otra y de un tipo de instrumento a otro.
Por esa razón, aunque el ahorro institucional es más estable a largo plazo en monto y tendencia de crecimiento, sus movimientos de corto plazo agravaron la situación de los bancos considerados como más débiles.
gvolmar@diariolibre.com
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