Sobrevivir en la Tierra sólo ha sido posible para las especies que conviven en ella cuando han aprendido a identificar los peligros a los que se enfrentan. A veces, el fin ha sido ineludible, sin embargo, el ser humano empieza a reconocer, no sin cierta torpeza, que él mismo es ahora su mayor enemigo natural.
Se utiliza el término “cambio climático antropogénico” cuando se considera que la actividad humana está influyendo en la temperatura terrestre, a causa de la contaminación. La teoría antropogénica predice que la subida de temperaturas continuará si lo hacen las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).
Los datos empleados para demostrar este aumento del calor se empezaron a recoger en 1970, a pesar de que fue después de la Segunda Guerra Mundial cuando empezaron a emitirse significativamente estos gases nocivos con motivo de la expansión industrial.
Existe un encendido debate social y político sobre este problema, no obstante, la comunidad científica internacional ha llegado a un consenso para exigir una acción concertada que aminore sus efectos. Los economistas también han alertado de las consecuencias desastrosas que tendrá el cambio climático sobre la economía mundial y la producción de alimentos.
Buena parte de los daños económicos predichos provendrían de las catástrofes naturales, a lo que se añadirían las cuantiosas pérdidas de vidas humanas.
Las industrias que utilizan el carbón como fuente de energía, los gases que expulsan los automóviles, las chimeneas de las fábricas y otros subproductos gaseosos procedentes de la actividad humana, contribuyen con cerca de 22,000 millones de toneladas de dióxido de carbono (equivalentes a 6,000 millones de toneladas de carbón puro) y otros gases de efecto invernadero a la atmósfera terrestre cada año.
La concentración atmosférica de CO2 se ha incrementado hasta un 31%, por encima de los niveles pre-industriales, desde 1750. Esta concentración es considerablemente más alta que en cualquier momento de los últimos 420,000 años. Sin embargo, la solución todavía no merece urgencia para el hombre.
Entender el protocolo de Kyoto
El Protocolo de Kyoto es un acuerdo internacional firmado en 1997 para reducir las emisiones de seis gases provocadores del calentamiento global: dióxido de carbono (CO2), gas metano (CH4), óxido nitroso (N2O), hidrofluorocarbono (HFC), perfluorocarbono (PFC) y el hexafluoruro de azufre (SF6). Debería cumplirse en un 5% entre 2008 y 2012, en comparación a las emisiones del año 1990.
Por ejemplo, si la contaminación de estos gases en el año 1990 alcanzaba el 100%, al término del año 2012 deberá ser del 95%. Esto no significa que cada país deba reducir sus emisiones de gases en un 5%, sino que es un porcentaje global, por lo que cada uno tiene sus propia asignación de la emisión que debe disminuir.
El gobierno de EE.UU. firmó el acuerdo pero no lo ratificó (ni Clinton ni Bush), así que su adhesión fue simbólica hasta 2001, año en el que se rehusó del protocolo porque consideraba injusto que no se involucrara a China e India, que a su juicio son grandes contaminadores y lo ponían en desventaja comercialmente.
¿Qué pasaría si aumenta 1grado la temperatura media?
Según las cifras de la ONU, se prevé que la temperatura media de la superficie del planeta aumente entre 1.4 y 5.8 grados centígrados de aquí a 2100, a pesar de que los inviernos son más fríos y violentos.
El cambio climático es una amenaza directa para la salud por afectar a factores determinantes como el aire, agua, alimentos, o incluso el techo bajo el que se cobijan muchos seres humanos.
La temperatura y su relación con las enfermedades ya causan millones de muertes al año, pero con el cambio climático esta situación empeorará. Recientes catástrofes, como la ola de calor en Europa en 2003 -que mató a 70,000 personas-, el huracán Katrina, la epidemia de malaria en África o la pandemia de cólera en Bangladesh tras las grandes inundaciones, son ejemplos de ello.
Según expone un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades causadas por los mosquitos y otros insectos causan anualmente más de un millón de muertes, y las enfermedades diarreicas ascienden a 1 millón y medio.
Los estudios sugieren que el cambio climático puede aumentar la población expuesta a la malaria en África a 90 millones en 2030, mientras que la población con riesgo de dengue ascenderá a 2,000 millones en el 2080.
La OMS revela que en el caso de que la temperatura global aumentase 1 grado centígrado, habría 20,000 muertes anuales más causadas por enfermedades cardiorrespiratorias.
Efectos potenciales
Elevación del nivel del mar
Los niveles del mar se elevan entre 1 y 2 centímetros por decenio. El calentamiento global hace que el agua del mar se expanda y se produzca un aumento de la cantidad de agua líquida procedente de los casquetes polares y los glaciares. Se prevé que el nivel medio global del mar se elevará entre 9 y 99 centímetros entre 1990 y 2100.
Lluvias, erosión y sequías
Conforme el clima se haga más cálido la evaporación se incrementará. Esto causará un aumento concentrado de las lluvias y más erosión. Se prevé que los niveles de vapor de agua se incrementarán durante el siglo XXI, pero habrá más sequías prolongadas con incidencia en la agricultura, así como en la desaparición de especies.
La corriente oceánica
La corriente del Atlántico norte disminuirá por el calor, y esto provocará que áreas como Escandinavia y Gran Bretaña, que son calentadas por ella, tendrán un clima todavía más frío. Hace 11,000 años esa corriente se interrumpió a lo largo de mil años. Esto provocó una pequeña glaciación que duró 900 años en Norteamérica y el norte de Europa.
Daños en la Flora y fauna
El calentamiento global modificaría la distribución de la fauna y flora del planeta. Ello supondría la expansión de enfermedades de las que algunos animales e insectos son portadores. Tal es el caso de la malaria, el dengue o la fiebre amarilla, cuyos inoculadores son ciertas especies de mosquitos que habitan principalmente en zonas tropicales.
Tu contribución
Utiliza bombillos de bajo consumo
Ajusta la utilización del aire acondicionado
Contribuye a la reforestación de los bosques
Compra productos de papel reciclado
No gastes agua caliente
Reduce la basura personal y recíclala
Elige un vehículo de poco consumo y de energía limpia; modera su uso
Evita circular en horas pico
Energías limpias
Eólica
Es la energía cinética o de movimiento que contiene el viento, y que se capta por medio de aerogeneradores o molinos de viento con aspas ligeras que se agrupan en parques eólicos.
Hidráulica
Consistente en la captación de la energía potencial de los saltos de agua, que se realiza por centrales hidroeléctricas. Actualmente es una de las más extendidas energías limpias.
Oceánica o mareomotriz
Se obtiene bien de las mareas (de forma análoga a la hidroeléctrica), o bien a través de la energía de las olas. Existen diferentes dispositivos para la captación de movimiento.
Solar
Recolectada de forma directa en forma de calor a alta temperatura en centrales solares, o a baja temperatura mediante paneles térmicos, los cuales tienen muchas utilidades para el hogar.
Geotérmica
Producida al aprovechar el calor del subsuelo en las zonas donde ello es posible. Se extrae en zonas geográficas muy localizadas, aunque se avanza en aumentar las posibilidades.
Biomasa
Por descomposición de residuos orgánicos o bien por su quema directa como combustible. Cada día son más las empresas que generan energía utilizando este sistema.